Es
una comida de pobres que se convirtió en manjar de los mejores
restaurantes del país, asegura doña María Chávez, cocinera de gran
tradición en Alvarado, Veracruz
El
arroz a la tumbada se ha vuelto indispensable en los restaurantes de
mariscos de todo el país. En la foto, el emblemático platillo de la
región, Pasó de la playa a los restaurantes. De ser una comida propia
de pescadores se convirtió en el plato culinario más representativo de
la zona costera de Veracruz. Algunos lo clasifican como una variante de
la paella española, y otros, como un platillo con génesis propia que
surgió de la necesidad de una comida nutritiva y llenadora para quienes
se dedicaban a la captura marina, sin tener más ingredientes a la mano
que los productos del mar.
Le
llaman arroz a la tumbada y, según cuentan los pobladores de Alvarado,
fue creación de un pescador, quien estando en alta mar y lejos de su
casa tuvo que recurrir a su inventiva para proveerse de comida caliente
y rápida mientras hacía un descanso en sus actividades.
En
un recipiente cocinó, con manteca, arroz y tomate, toda clase de
mariscos y pescado, además de hierbas de olor, y el resultado fue
espectacular: un platillo rico, de preparación sencilla, alto en
nutrientes y sobre todo, barato.
¿Y
por qué a la tumbada?, se preguntan los comensales.
"Porque
se debe comer recién tumbado del fogón, caliente y caldoso",
explica doña María Chávez, una de las cocineras con más tradición
en esta población.