El
nogal común o de Castilla (en México) Juglans regia, es la especie
más difundida en Europa, extendiéndose por todo el suroeste y centro
de Asia, hasta el Himalaya y sudoeste de China. Oriundo del Oriente
Medio, su cultivo es milenario.
Es
un gran árbol caducifolio de la familia de las juglandáceas, de entre
25 a 35 metros de altura y un tronco que puede superar los 2 m de
diámetro, aunque es de crecimiento más lento que su pariente el Nogal
negro Juglans nigra y no suele llegar a alcanzar la altura máxima.
Posee grandes hojas pinadas (2 a 4 dm) compuestas de 5 o 9 folíolos de
color rojizo al brotar y después se tornan verde oscuro. El tronco
corto y robusto es de color blanquecino o gris claro, del cual salen
gruesas y vigorosas ramas para formar una copa grande y redondeada.
En
la misma planta se dan flores femeninas y masculinas, las primeras
aparecen en las ramas del mismo año, agrupadas en racimos de dos a
cinco florecillas pequeñas y de color rojizo, mientras que las
masculinas brotan en ramas del año anterior formando amentos colgantes
de entre 5-10 cm de color púrpura verdoso. Las flores femeninas forman
un fruto globular de cáscara verde semi-carnosa (fruto en drupa
-llamada popularmente "nuez" pero botánicamente no lo es-)
con una semilla corrugada de color marrón en su interior que los
romanos llamaban (Jovis glans), "bellotas de Júpiter", de
este término deriva el nombre genérico Juglans. En otoño, todo el
fruto, incluida la cáscara, caen al madurar
El
nogal común fue introducido en la Europa septentrional y occidental muy
precozmente, quizá antes de la época romana y en el continente
americano hacia el siglo XVII.
Es
cultivado extensivamente por la alta calidad de sus frutos, los cuales
se consumen frescos o de los que se extrae aceite y por la calidad de su
madera, similar a la del nogal negro, juglans nigra, que es utilizada en
la ebanistería